miércoles, 8 de septiembre de 2010


Te hacen creer que el amor es para toda la vida cuando en realidad es tan acotado como lo que tarda en recomponerse un día en el que ha llovido a cantaros y que jamás esperaste que deje de hacerlo, y lo peor de todo es que después de esa terrible lluvia extrañas el aroma del agua entrelazarse con el cantar de algunos pocos pajaritos que se han atrevido a salir de sus nidos, el calor de tus sábanas y las ganas de no levantarte, y dormir hasta que sea otro día y saber que no te haz perdido de nada, que lujo sería.
El amor, la pasión y esa sensación
loca de extrañarse todo el tiempo, poco a poco se desvanece, una ya no sabe hasta que punto necesita de la otra persona, y que cosas de ella te habían enamorado por completo y que hoy no son más que pequeñas sutilezas que se convierten en rutina. Que ganas de volver el tiempo atrás donde eramos cada uno por su lado un pequeño pedacito del otro, cuando sin darnos cuenta dejamos que las cosas pasen. Pasa el tiempo, y me doy cuenta que vivo de esta forma por costumbre, por una comodidad que no provoca desequilibrio alguno ni emoción aparente. A veces tengo ganas de sentirte distinto pero ambos sabemos que los dos no podríamos soportar eso, no puedo dejarte ir porque se que te quiero pero tampoco estoy lista para decir que sos el indicado. No creo en el amor, nada me sorprende. Buscando nuevos rumbos me alejo de vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sí, aunque te amaba más que a mi vida misma, aprendí a querer en otras bocas y a saborear el vino amargo de un amor de compañía, ¿que te extraña? tú también lo hacías. ¿Acaso crees que voy a creerte, que por lo menos en tu lejanía me pensaste? ¡Ay! hombre que necio eres al ponerte de rodillas ante alguna que algún día abandonaste.



Con un poquito de alcohol olvidarte.

Con un poquito de alcohol olvidarte.


No te artas de saber que no existo.

No te artas de saber que no existo.
De vez en cuando, no siento mi pulso.