sábado, 30 de enero de 2010

Fingiendo


Y es cierto que a veces sólo quiciera cortar el lazo que me une al dolor ajeno, ésto que no me deja tomar decisiones, ni hacer lo que realmente quiero, que alimenta mis miedos, que domina mis sentidos. No veo alternativas, no hay escapatoria, sólo encuentro un corazón atrapado con un signo de interrogación como escudo aparentando gran fuerza y valentía

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sí, aunque te amaba más que a mi vida misma, aprendí a querer en otras bocas y a saborear el vino amargo de un amor de compañía, ¿que te extraña? tú también lo hacías. ¿Acaso crees que voy a creerte, que por lo menos en tu lejanía me pensaste? ¡Ay! hombre que necio eres al ponerte de rodillas ante alguna que algún día abandonaste.



Con un poquito de alcohol olvidarte.

Con un poquito de alcohol olvidarte.


No te artas de saber que no existo.

No te artas de saber que no existo.
De vez en cuando, no siento mi pulso.