jueves, 6 de mayo de 2010

Hemos compartido sonrisas y lágrimas. Pero sobre todo risas y complicidades.



Gracias por no juzgar ,por escuchar sin opinar, por hacerme saber que siempre estarán allí si las necesito. Gracias por hacerme saber que, aunque hago cosas que no comprendan, me están esperando, al otro lado de la montaña que ahora mismo nos separa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sí, aunque te amaba más que a mi vida misma, aprendí a querer en otras bocas y a saborear el vino amargo de un amor de compañía, ¿que te extraña? tú también lo hacías. ¿Acaso crees que voy a creerte, que por lo menos en tu lejanía me pensaste? ¡Ay! hombre que necio eres al ponerte de rodillas ante alguna que algún día abandonaste.



Con un poquito de alcohol olvidarte.

Con un poquito de alcohol olvidarte.


No te artas de saber que no existo.

No te artas de saber que no existo.
De vez en cuando, no siento mi pulso.